lunes, 3 de diciembre de 2012

Se me acabó el Shampoo

Ya estamos a cero grados y bañarse es todo un procedimiento.

Prende la calefacción, acomoda la alfombra del baño al pie de la puerta para evitar corrientes de aire que ingresen al cuarto de baño, enciende la ducha para que salga el agua caliente y bote un poco de vaporcito, sí, como en las películas de terror antes de que llegue el asesino, así.

Justo cuando estás dispuesto a tomar valor para ducharte, recuerdas las palabras de tu esposo "Cierto, amor, no te olvides de comprar shampoo, que ya me lo terminé".

Así que me tocó cerrar la llave del agua, mover la alfombra y apagar la calefacción para salir en la búsqueda del shampoo, por suerte, tenemos un supermercado frente a la casa y no había mucha distancia que recorrer.

Ahora, vestirse para salir de la casa es otro mega proceso, ponte el suerte, la bufanda, la chompa, el gorro, los guantes, cambiate de medias a unas más gruesas y los zapatos de salir a estas temperaturas.

Cruzar la calle como deporte extremo, porque con tanta vestimenta los movimientos corporales dejan de ser tan ágiles para ver de un lado al otro antes de cruzar la calle y por su puesto, no corras, porque puede ser que te encuentres con ese micro hielo que se crea entre los poros del asfalto haciendo la superficie resbalosa.

Llegar al super, tomar el shampoo, dirigirte a la caja y hay una fila de unas tres personas, siendo yo, la número 4.

Pasa el primero sin problema o novedad, llega el segundo, compró algo no superior a 10 euros, detrás de él estaba un joven de unos veintitantos años, yo le daba al codo, tenía un look similar al de Harry Potter pero si hubiese sido escogido por la casa Slytherin.

El chico que estaba de turno, sacó de su bolsillo un puñado de monedas, de 1, 2 y 5 centavos y las hechó sobre la mesa para pagar, segundos después, tomó la capucha de su suéter y se tapó la cabeza, yo simplemente sonreí, porque bueno, a cualquiera le puede pasar que necesitas comprar algo y que sólo tienes monedas para pagarlo, pero, uno (1) yo no pagaría con esos centavitos y dos (2) hay que admitir que debes tener una personalidad del carajo para hacer eso en una caja de un supermercado con personas esperando detrás de ti.

La cajera, impaciente y un tanto irritada, dice a la fila "siento mucho la demora y su espera, pero el señor aquí presente me está pagando con monedas y me toca contarlas", la fila se molesta y una señora, que estaba detrás de mí, dice con un tono elevado "estamos al frente de un banco, porque no va a cambiar sus monedas en billetes y luego regresa", la cajera indica que eso había sido previamente mencionda al señor, bueno era realmente un joven, y este se negaba a realizar el cambio.

El Joven de las Monedas sientió el rechazo de la multitud y no tuvo mejor opción de tachar de bruta "a la incompetente cajera", yo callada, me escondí detrás de Bad Harry para protegerme en caso de que el Joven de las Monedas decida declararse loco y lanzar todo a la gente de la fila.

Bad Harry molesto por la agresión a la cajera rompe su silencio y dice "toma tus moneditas, ve a cambiarlas y regresa, si tuvieras un poco de sentido común no harías perder el tiempo a la señorita aquí presente, quién no tiene la culpa de tu estupidez" "¡y tú! ¿qué te metes? ¡este no es tú problema!" responde el Joven de las Monedas. "Pues ahora lo es y si tienes algún problema espérame afuera que salgo en unos minutos" indica Bad Harry.

¡Claro! y yo ¿dónde estaba? viendo al piso por su puesto, evitando el contacto visual con estos individuos, renegando por estar ahí, en ese momento y recordando las enseñanzas de Hollywood, a los negros y a los latinos siempre los matan primero en las películas o como dirían en mi país "y eso le pasó por cojudo y mal cantante".

Lo pero de todo, era que yo, Doña Huevas, iba a pagar el shampoo con monedas.

martes, 20 de noviembre de 2012

Un problema de crianza

Desde pequeña, mi papi me inculcó, que no hay que pedirle favores a nadie, para que no tengas que deberle nada a nadie.

Situación que he tratado en lo posible de cumplir y cuando no he podido, porque aceptémoslo, en algún momento de nuestras vidas necesitamos pedir ayuda, he tratado de ser recíproca prácticamente al instante para no quedar en deuda, ya sea verbal o a través de alguna acción para demostrar mi agradecimiento.

El tema llega nuevamente a colación hace unos días, cuando conversaba con una amiga, quién ha obtenido recientemente un buen trabajo y entre esas conversaciones, le pregunté si tenía conocimiento de cómo solicitar trabajo en la embajada o consulado ecuatoriano del país donde actualmente resido.

La verdad es que estar lejos del país donde naciste, creciste, formaste y viviste gran parte de tu vida, hace que quiera hacer algo por él o por lo menos por su gente que se encuentra fuera y claro qué mejor cosa que brindarle un apoyo a los emigrantes desde la oficina formal de su país.

Pues me comentó que realmente los puestos son escasos y que por lo general (no afirmó a ciencia cierta) son por recomendaciones, me nombró a un par de amigos a los que podría acudir para solicitar dicha recomendación y mientras más me indicaba el 'procedimiento', mi mente (ya saben yo y mis eternos diálogos internos) resoplaba 'no, no, esa no es la manera, o por lo menos no es tú manera'. 

Terminamos la conversación yo escuchando su consejo y diciendo, "lo pensaré", aunque seamos francos, ya a estas alturas deben de conocerme un poco y saben, que yo tiendo a ser sutil cuando estoy en desacuerdo con algo, pero ¿por qué mi mente se puso tan airosa con el tema?

Recordé las palabras de mi padre 'no hay que pedirle favores a nadie, para no deberle nada a nadie' y comprendí, que no es sólo una enseñanza, había un conocimiento más allá.

¿Qué es un deuda?
Deuda, entre varias explicaciones es una obligación moral que una persona contrae con otra. (más significados aquí).

¿Y cuándo es pagada esta deuda?
Cuando la persona con la cual contraigas el compromiso lo disponga.

Claro, todo tiene lógica y es muy simple, pero qué sucede cuando los términos no son aclarados a tiempo y el favor se convierte en un compromiso eterno. Literalmente eterno.

Cuántas veces hay personas que llegan a algún lado por un favor y dejan de actuar según lo que consideran correcto porque 'se la deben a alguien' y como están en 'agradecimiento' con esa persona tapan errores o malas acciones.

A veces, el compromiso se vuelve hereditario al entorno de prestador, a sus creencias políticas, al hijo del sobrino del hermano cuya posible reputación no vaya de la mano con nuestros principios, pero ahí estamos agarrados de las manos, sin escapatoria, 'porque te la debo'.

Lo bueno es que toda este mar turbio de pensamientos revueltos, llegan a la misma conclusión que he tenido hace algún tiempo y con la cual creo que vivo en la actualidad tranquila, recibo lo que me brinden, en caso que lo necesite y lo agradezco con una sonrisa, doy sin expectativas cuando puedo y cuando no, digo no puedo lo siento mucho y sigo con mi libertad de pensamientos y decisiones que se acomodan y acoplan según el sistema en el que me toca desenvolverme, manteniendo los principios que considero correctos, desde mi punto de vista.

Y con respecto al consejo de "¿porqué no hablas con XYZ? es un buen contacto, pierde la vergüenza". Respondo: "No es un problema de vergüenza, es un problema de crianza... me enseñaron a ser libre a mis pensamientos y creencias (cualquiera que estan sean)".

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Frida, la viuda del barrio.

Y Frida creció.

Fue una madre joven, promiscua, podría decirse. Llevó en su vientre a tres gatitos dos de ellos salieron igual a ella y uno igual al supuesto padre.

Los tres 'mejoraron' su raza, porque salieron con los ojos azules, hermosos, les conseguimos un hogar donde esperamos los sigan queriendo y cuidando y fue un hogar con aprobación, no con obligación (como nos pasó con ella). 

Pero decidimos que hay que ser un poco responsables y que como Doña Frida, le gustaba pasearse por todas las casas del vecindario y se rehusaba a tomar píldoras anticonceptivas, decidimos ligarla.

El problema con Frida era que tenía muchos novios, el haber sido operada no le quitaba el celo y aunque los gatos suelen ser muy lindos, cuando se ponen así, verdaderamente es bastante fastidioso, ella en lo particular empezaba a correr por toda la casa hasta que la dejen salir, al encuentro con el vago del barrio que la esperaba siempre el en techo de la casa de alfrente.

Tuvo bastantes amores, uno era un gatito de casa, venía con un cascabelito, muy bonito, creo que con él se fue a pasar un feriado, porque no apareció por varios días, mi mami estaba atormentada, la pobre y se terminó el feriado y la gatita apareció, mi teoría que es que el gatito como era de 'casa' la invitó a pasar con él y ella no pensó en las consecuencias y se fue sin avisar. Pobre lo atropellaron un tiempo después.

Luego el vecino adoptó un gato, se parecía al del cascabel y la conquistó, pero él para desmostrar su hombría siempre le buscaba pelea a Figo, pero Figo es un gato simbólico (o sea que también está operado) y no tenía esas necesidades animales de "esto se defiende como macho, tu y yo afuera" y le ignoraba su capricho 'macho-gatuno', hasta que un día lo tocó.  Figo siempre ha sido muy fino, caballero, es muy elegante y educado, parece de la realeza con poses y todo, pero como es grandote (mis amigos dicen que parece un perro) y es bastante fuerte, le dió tres patadas y dos puñetes y el gato no molestó más. 

El problema es que le dió bastante duro y al huir de mi patio y saltarse la pared para regresar a su casa, el gato del vecino dió un mal brinco y se lastimó la patita, tiempo después por no recibir los cuidados adecuados murió.

En otra ocasión, venía por Frida un gato siamés, parece que también era de la casa, el típico gato gris y un gato negro, con los bigotes caídos, los ojos verdes amarillentos, la cara cortada, malo, uno sentía su maldad una mala influencia, pero ahí estaba la doña, con ese, ¿por qué no con el siamés? no, con el pulgoso, el maloso, ese. No duró mucho, creo que lo atropellaron también.

Hubo otro que lo botó Arturo de la casa y ella gritaba alterada "no, no, déjalo, yo lo amo", pero se fue despavorido. Claro, ese era super conchudo, imagínense que un día regresé a la casa después de una fiesta y esta libertina había metido a amigo a la casa, sin permiso y al cuarto de mi mami, esto ya fue el colmo, el pobre se puso tan nervioso que se quería salir por la ventana, que estaba cerrada, y yo de decía "Oye por aquí", con la puerta de par en par y nada, se dió como tres veces contra la ventana, hasta que se la abrí, porque los nervios no le permitieron comprender que había otra forma de salir de la casa. Atropellado.

Ya Frida comprendió, que no puede andar por la vida sacrificando novios, así que la edad y la tranquilidad que ahora la acompaña la ha convertido en una gatita casera y engreída, vela por Figo quién de vez en cuando pelea con algún inoportuno que se burla de él por estar incompleto y sigue tomando sol en los helechos y durmiendo en lugares cálidos y esponjosos.

miércoles, 31 de octubre de 2012

La Dama de Blanco

"... cada vez que la Dama de Blanco hace su aparición, siente uno una corriente fría, que inicia en la parte baja de la columna, sube por la espalda, llega hasta la nuca, se expande hasta tu maxilar inferior y cuando deseas voltear hacia atrás porque sientes la cercanía de su presencia, miles de agujas salen de la base de tu cabeza, hincándote los ojos y el entre cejo, imposibilitando tu movilidad, por el temor y el dolor que éste te está ocasionando.

Un silbido corta el espacio de donde proviene esa presencia y agitando sus largos cabellos negros que se mezclan con la tela rasgada de su vestido gastado por tanto caminar.

La mano de una mujer alta y delgada aruña levemente tu mejilla, confundiéndose en un principio con la sensación con una vieja toalla que acaricia tu rostro, pero esa inmovilidad congela las reacciones respectivas y pertinentes para salir corriendo y mientras está al acecho dando vueltas a tu alrededor te enfrentas con su cadavérico rostro. Sientes ese vacío en el estómago que oprime tu diafragma, haciendo que el sonido de tu voz no cruce por tus cuerdas vocales, negando la oportunidad de pedir auxilio o rescate alguno.

Ahí, justo ahí levanta su velo, endereza su cuello, irgue su rostro y te encuentras con el vacío espacio de donde un día estuvieron sus ojos, la nada succiona tu esencia, arrancando tus conexiones desde el interior de tu ombligo hacia el infinito, mientras sientes... "

- Laura, dices que cuando llega ¿sientes un frío que se te mete por la espalda?
- Sí.
- Te dije que no debías de contar la historia, ha llegado.

Susy intenta darse la vuelta lentamente pero al hacerlo es cubierta por un sombra que se abalanza sobre ella para susurrarle al oído.

"No debiste contar esa historia en esta casa".

- ¡Yaaaaaa, papiiiii, sal del cuarto y cierra la puerta, que se va la calefacción y se me mete el fríooooooooo por la espaaaaalda!

¡Celebren Halloween con precaución, regalen caramelos y antes de dormir, revisen debajo de sus camas! @IriCevallosO




viernes, 19 de octubre de 2012

Un hábito preventivo - Tócate



Por el historial de mi familia, desde pequeña he aprendido a revisar mi busto siempre mientras me baño, no como una obsesión en el tema de quistes o tumores, sino más bien como un hábito frente algo que podría aparecer.

Al hacerlo con frecuencia tu cerebro junto con el sentido del tacto, aprendes a memorizar inconscientemente cada cosa que palpas y con esto la presencia de anomalías pueden ser detectadas con facilidad. 

En el 2003 sentí una bolita, diminuta, tan pequeña que cuando fui al doctor, no la detectó inmediatamente, de hecho fui yo quien le dijo el lugar y cómo encontrarla.

En el eco, apareció un quiste medía casi 1mm, se decidió mantener chequeos trimestrales para tener controlado su crecimiento. Al año había crecido a 2mm pero seguía apareciendo como un quiste, líquido, fue el término que emplearon y un año más tarde, seguía siendo del mismo tamaño, pero el doctor había identificado que se había solidificado y que recomendaba su operación para retirarlo.

Planeamos la operación, iba a ser ambulatoria, es decir no tenía que permanecer en la clínica. 

¿Han visto cómo en las películas a los pacientes los llevan a un cuarto donde lo preparan y luego aparece en el quirófano un lugar que una nave espacia por la forma en la que está iluminado y los equipos que ves cerca de la mesa de operación? 

Bueno no es así o por lo menos, en mi caso, no fue así.

Entré a un lugar que parecía un vestidor de alguna tienda en un centro comercial, donde una enfermera me dijo deje ahí todas su ropa y póngase la bata.

Entré caminando al quirófano que se encontraba SUPER iluminado, las paredes eran de azulejos beige y las sábanas esterilizadas eran verdes (pero no el verde lindo de césped, ese verde un tanto oscuro, que a mí no me trae buenas emociones).  

Realmente para nada agradable el lugar, claro, hay que mencionar que hasta ese momento mis experiencias con las clínicas habían 97% como visitante, 2% fracturas y lesiones deportivas y 1% infección a la garganta que me llevó a la hospitalización por 3 días en la adolescencia, esto era totalmente nuevo y personalmente lo encuentro un tanto inconfortable.

El doctor era muy relajado, prácticamente le dio una palmadita a la mesa de operación y me dijo "venga para acá" y me subí aunque por ese gesto pensé "¿estaré haciendo lo correcto?", era el mejor en la rama, así que no me cabía duda, pero su 'frescura' no me convencía.

Cuando estaban preparando todo me preguntó "¿Quiere ver la operación o la tapo?" ... "¡Qué! Por supuesto que tápeme, después me van a dar ganas de pasarle la gaza o algo así, ¿qué le pasa?" pensé, claro que realmente respondí "¡Sí doctor tapadita es mejor!".

Pero yo no contaba que mientras iba a ver al techo y que la lámpara que tiene estos espejitos que amplifican el rayo de luz iba a poder reflejar lo que sucedía del otro lado de la tela. Extraña sensación y pensamiento, saber que eres tú, quien está detrás de esa telita y no sentir nada de lo que te están haciendo.

Retiró el quiste y dijo el doctor "Este es un tumor Cerebroide, se lo reconoce por su forma, ¿quiere verlo?" y antes de poder responderle ya lo tenía al frente, me dio ternura, ja ja lo sé soy una ridícula, así que no me quedó otra que seguirle la fiesta al doctor y decirle "¿me lo puedo llevar en un frasquito y tenerlo de mascota?", el doctor se rió y me dijo que no, lamentablemente, porque debían hacerle la biopsia (mi sonrisa se transformó en mueca), claro la palabra es muy fuerte de procesar, más aún cuando estás en una mesa de operación, después me dijeron que es un procedimiento y que todo lo que es retirado de tu cuerpo debe ser analizado inclusive lunares, verrugas, todo.

Terminó la operación, todo estuvo muy bien, los resultados de la biopsia llegaron 2 semanas después y fueron negativos a cualquier preocupación, ¡Gracias a Dios!, pero siempre tengo que seguirme chequeando.

En este caso, no hubo mayor preocupación que la que se presentó entre "Debe operarse" y la espera del resultado del mismo, probablemente fue de máximo 2 meses, un hábito, detectó cualquier problema a tiempo, así como la valentía de enfrentarlo, he sabido de casos que "por temor" a que le den una mala noticia, evitan la visita al doctor y la revisión, tal vez haciéndose la idea que el problema vaya a desaparecer.

La situación con los problemas es que no desaparecen, alguno sólo se apaciguan con el tiempo, enfrentar los problemas hace que podamos encontrar soluciones para superarlos, a veces no nos gustarán pero es lo que tenemos que hacer para superarlo. Valentía para afrontarlo, Fé durante la espera y fortaleza para afrontar los problemas, buscarle soluciones y solucionarlo.

"Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres." (Jos.1,9 RVA)

lunes, 15 de octubre de 2012

La Oruga y la Niña de la Sombrilla

1, 2, 3
Panza, Columna, Cola
1, 2, 3
Panza, Columna, Cola

Toma impulso la oruga, para mover su cuerpo, contrae ligeramente su estómago, para levantar su pancita, haciendo por efecto que el resto del cuerpo siga la frecuencia de su movimiento para avanzar.

Contrae nuevamente su estómago, ejerciendo presión superior, para poder erguirse, encontrando el punto de equilibrio adecuado, para alcanzar las hojas de arriba en las ramas, que son las de su preferencia.

Se encuentra en su camino a una niña quién pasea con la sombrilla abierta, aunque había un brillante día.

"¿Qué haces con la sombrilla abierta, pequeña Niña? El sol brilla", comenta la Oruga.

Oruga, Niña, Sombrilla, Niña con Sombrilla, Carboncillo, Ilustración
Ilustración realizada por: CaminosClaros
"Camino sin preocupaciones del clima, por un sendero desconocido, si el sol brilla no me quemará, si llueve no me mojaré y paso por debajo de estas enormes plantas, nada me caerá encima y si me tropiezo cierro la sombrilla y sobre ella me apoyaré." Agregó la Niña.

"Pero te has perdido apreciar lo que hay sobre tu cabeza, un mundo enorme y estupendo."

"Depende mi querida Oruga, cuando camino, lo que realmente me importa es avanzar sin preocupaciones, pero cuando quiero deleitarme por el universo, lo hago tomado asiento y un respiro, para no pederme detalles que me agradan".


Podemos aconsejar, sin imponer ni criticar, cada persona tiene su punto de vista con respecto al cómo ha decidido vivir.
@IriCevallosO

jueves, 11 de octubre de 2012

A vela roja voy


"... me he mecido entre la bruma
desafiando las espumas
que levanta el temporal..."
(Plegaria del náufrago)

vela roja, bote, mar, tempestad, bote de vela, marea alta
Ilustración realizada por @IriCevallosO
A vela roja voy,
guíada con el viento a mi favor.

Las olas mecen mis sueños,
mareando mis ideas.

La estrella del norte,
brilla siempre mas fuerte,
rescatando mi horizonte,
esclareciendo mi mente.

A vela roja voy,
cabalgando olas,
que salpican mi rostro con agua salada,
sintiéndose como tierna caricia,
de quién con efusividad saluda.

A vela roja hoy,
con el viento a mi favor, 
con ideas firmes, 
que se asientan 
sin importar el tamaño de las olas,
porque ahora reconozco, 
que hacia el norte voy.
@IriCevallosO

jueves, 4 de octubre de 2012

La Sirena

Las escamas que la cubren,
realza la belleza de su rostro.

Cabeza, Sirena
Ilustración realizada por @IriCevallosO
Juega con su cola cuando visita la orilla,
mientras disfruta de esa sensación seca y arenosa.

Construye castillos con su cola,
que decora con conchillas y almejas.

Y cuando la marea sube y el sol se oculta
reconoce su hora de partir,
de partir a su hogar,
su hogar que la lleva en un viaje eterno y constante
entre las corrientes,
porque su hogar es el océano 
y el océano,
es parte del mundo.


Cola, Sirena, Sumergirse
Ilustración realizada por @IriCevallosO

martes, 2 de octubre de 2012

Tengo curitas

Es una nación herida.
Desconfiada.
Atemorizada.

No demuestra emociones, a menos que se sientan en confianza de hacerlo o que le digas que debes indicarlos.

Su fortaleza, su frialdad, al igual que su reconocida fama por temperamentales.
Quien habla su lengua, gobierna y vence, quien no, demuestra debilidad ante el enemigo, el enemigo, son todos.

Todo tiene un control, un orden, una obligación, no hay espacio a la lógica ni a la eficiencia, porque lo que si algún momento se estipuló crea la creencia eterna de que así es perfecto, por los siglos de los siglos, y si funciona, no hay por qué cambiarlo.

Si su debilidad se basa en esas palabras expresadas en el párrafo anterior, qué pasa si anulamos de nuestra mente el lenguaje y "hablamos" con el resto de nuestros sentidos para integrarnos, darnos a conocer, involucrarnos. 

Pues la propuesta es válida y un tanto riesgosa, ya que en ocasiones he hecho la prueba de sonreír al contacto visual con una persona a que he visto casi por 4 días seguidos y al hacerlo, vira la cara de forma incómoda, la solución, ser quien eres, el perro después de ladrar se acerca para ver por qué aún no te has alejado, pero con todo guardaré un palo con la otra mano, en caso de que no desee conocerme sino morderme.

Una nación herida, funcionará la frase de apertura "¡Hola, tengo curitas!".
@IriCevallosO

martes, 18 de septiembre de 2012

Un día como hoy

Un día como hoy crucé el Atlántico.

Llegué a Ámsterdam.

Esperé dos horas, después de un vuelo de 16 horas, junto a niño hiperactivo que me escondía los zapatos.

Un día como hoy, vi un amanecer desde las ventanas de un aeropuerto, pensando únicamente en un reencuentro después de 6 meses de separación.

Un día como hoy, me perdí en el aeropuerto de Frankfurt y fui recibida por una amplia sonrisa y un hermoso ramo de flores.

Luego me llevaron a desayunar a casa de unos amigos que nos recogieron en el aeropuerto, tomé un agua rara que sabía al agua hervida de una playa donde vacacionaba, no me gustó por su puesto.

Luego caminé en medio de un parque, que parecía un bosque, vimos unos patos y nos subieron a un tren, donde me tocó viajar por casi dos horas de pie, dos maletas grandes y una pequeña que se había roto, las tres, MUY PESADAS.

Mi esposo, se esforzaba para que no me quede dormida de pie, para que pueda acostumbrarme al cambio de horario y la gente miraba como el cansancio me iba venciendo sin importar el esfuerzo que él realizaba.

Llegamos a una estación, que tenía una rampa para bajar con la maleta y me dijo que la distancia de caminar eran 10 minutos, pero las maletas estaban pesabas y una estaba rota, los zapatos ya no estaban tan cómodos y me habían sacado una ampolla que al momento estaba sangrando.

Tenía sueño, hambre, cansancio agotador, sed y las fuerzas ya no estaban en su mejor potencia, pero seguimos, poco a poco, parando y midiendo que cada minuto, faltaba menos.

El camino de 10 minutos, se convirtió en casi media hora, pero la emoción seguía siendo más agradable de lo que estaba viviendo.

Hoy, comprendo que esa bienvenida agotadora, lenta, laboriosa, vivida era sólo un breve resumen "físico" de lo que este año sería, dos blanquitos, avanzando de a poco, con la fuerza necesaria para darnos ánimos, cuando la voluntad del otro se esconda, cambios que se viven, que te sacan completamente de un contexto acostumbrado.

Ya cerca de la casa, un vecino desconocido, nos dijo, "los ayudo" y sonriendo despeinados dijimos, "gracias, pero ya llegamos".



Etapas de ajuste y de conocimiento, siempre serán más sencillas porque estamos juntos. 


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martes, 11 de septiembre de 2012

El respeto a las PeQueÑas COsaS

Tiendo a ser detallista, minimalista, encuentro cosas debajo de grandes desórdenes, detecto sabores de platos que algún día probé y me gustaron, es muy probable que no recuerde la forma en la que me vestí ayer, porque eso para mí fue una visión macro de las cosas, pero de seguro mis zapatos estarán igual de cómodos y el jean y mi camiseta igual de largos.

En este reconocimiento de detalles, llegue a un cuento de Ray Bradbury, que leí hace casi 20 años, pero nunca olvidé lo que para mí fue lo más importante, la variación de una vida como la conocíamos a causa de la muerte de una mariposa, la explicación del guía, antes de llegar a la era deseada, fascinante y bastante explicativa para lograr comprender cómo pequeños actos afectan nuestro mundo de manera diaria y constante.

Sin saberlo bien porque, llegué a conocer a Willard Wigan, una persona que nació en Inglaterra en 1957, es disléxico y tiende a tener problemas de comunicación con su entorno, aunque después de ver su charla en TED, concluiría que su "problema" es que ve las cosas desde una perspectiva diferente. Hubo una parte en el video en que te concentras tanto en lo que dice, con su postura, con sus manos, que cuando menciona "...lo diferente que se pueden comportar los materiales a ese nivel molecular, no a esta escala..." , hubo un juego de cámaras que hizo que salgas de este micro mundo en el que ya habías ingresado gracias a su minuciosidad, que luego ver el teatro en dónde se encontraba, hace que realmente te sientas pequeño en esa habitación tan grande.

Su especialidad, la micro-escultura, trabaja reduciendo su nivel arterial y se mueve entre los latidos de su corazón, controla su pulso, su respiración, sus movimientos, hace pinceles de bellos que se encuentra en su rostros y muñecos de esas pequeñas fibras que brotan del cuello de su camisa.  Sus obras duran en producirse entre 6 a 7 semanas y trabaja mayormente en las noches, donde el silencio no le trae sorpresas para el control de sus movimientos.
Golden Harley

"El hecho de que no puedas verlo a simple vista, no quiere decir que no exista".
"La nada, no es un término correcto, porque siempre hay algo".

Son una de las frases que mencionó en sus charlas

Earth
Su trabajo muy inspirador y al igual que Bradbury, realzan ese respeto por las pequeñas cosas, por ese aprecio minimalista, por esa conciencia sobre nuestro entorno, nuestro metro cuadrado, nuestro lugar, nuestro aire, nuestra vida, nuestro todo. 

En caso que deseen:
Leer El ruido de un Trueno de Ray Bradbury
Saber más sobre Willard Wigan

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miércoles, 29 de agosto de 2012

Entrevista Laboral


Y como dice el príncipe de la canción "Yo he rodado de acá para allá", esta búsqueda del rumbo, este principio en esta tierra bárbara, sí que la he visto complicada, pero bueno, entre el aprendizaje y risa seguimos avanzando.

Ayer recibí una llamada alentadora, una de las aplicaciones que había enviado la semana pasada, me llamaba para una entrevista hoy a las 11am. "Se rompió la maldición, una entrevista, una entrevista al fin" daba brincos mi corazoncito de la emoción.

Luego, quise revisar un poco de la empresa, para hablar sobre la misma en la entrevista y no quedar como "pues no, no sé nada de ustedes" y descubrí un pequeño problema, al parecer cuando apliqué, no comprendí totalmente el nombre del cargo y había aplicado para vendedora.

Nunca he trabajo en ventas, aunque parte de mi experiencia laboral ha sido capacitar a la fuerza de ventas y he dictado capacitaciones para las empresas que he trabajado, pero trabajar como vendedor, no aparecía entre mis experiencias, pero si ya me habían llamado, había que sacarle provecho.

No pude dormir toda la noche, cerraba los ojos y elaboraba posibles preguntas en mi mente, que traían consigo una respuesta, pero sobre todo "para qué me habrán llamado, a ver 100% trabajando en marketing y me llaman a la cita de ventas, seguro les gusto algo del curriculum y decidieron conocerme" (ya me había pasado algo parecido hace unos meses atrás).

Por la mañana me puse a buscar las palabras que en mi diálogo mental de la noche no habían fluido y no deseaba que fueran trabas para una conversación. Conforme se acercaba el tiempo comprendí que todo lo que sucedía eran nervios, el estómago se movía como polilla alrededor de un bombillo de luz encendido, las palabras tuve que anotarlas en mi agenda porque mi cabeza se reusó a archivar algo nuevo, ya tenía bastante la pobre controlando a la polilla.

Llegué, 10 minutos antes de la hora pactada y me metieron en una sala de espera CALIENTE junto con otro candidato, una persona un tanto mayor que jugaba de local, el me miró con terror por mi juventud y yo (¡PUAK! - vómito mental) aterrorizada de que esto sea una entrevista en la que meten a varios candidatos para hablar de nosotros y después decir por qué debo de contratarte a ti y no a él (técnica que considero muy cruel).

Lo bueno, es que a veces sé administrar la cara y saqué mi agenda y me puse a pintar en ella, para soportar la espera, sin que se me baje la presión. El local, empezó a toser, como botando su existencia, entonces, sala caliente, nervios y tos desgarradora, no quedaba otra que imponerme, así que estornudé y marqué mi territorio con mis gérmenes.

Se escucharon unas voces en el fondo, alguien había llegado. La polilla se alborotó nuevamente.

La persona de la recepción se pone de pie y avanza hasta la sala de espera, asoma la punta de la nariz en el marco de la puerta y dice "Sr. Wachiwachi, pase por favor y mil disculpas la espera".

"¡Ah! El tipo había llegado tarde!" El local era la primera cita del día y ya tenía que haber esperado un buen tiempo, porque yo ya tenía 25 minutos ahí y era la segunda cita del día, por ende, me iba a tocar esperar aún más.

"¡Ándate!" Me dijo mi mente, quién me había intentado mantener en calma después del ataque de nervios previamente. En lo personal, considero que quién llega tarde a una cita, sin ofrecer una disculpa o por lo menos lanzar algún chiste, tiene poco interés, compromiso o ganas de estar ahí. 

"¡Ándate!" (mi mente tiene la misma opinión sobre las demoras, por eso la insistencia), pero decidí quedarme hasta que yo quiera irme.

Pero entre estos diálogos mentales, escucho voces en el pasillo, seguidas por pisadas que se acercaban hacia la sala de espera.

Un calvito de dientes separados y aliento a chimenea, menciona mi nombre y me invita a pasar, en el camino a su oficina, me pregunta "¿De dónde eres?" "De Ecuador" respondí, "¿Dónde?" "Sudamérica", preferí evitarme las clases de geografía.

Tomé asiento y empezó a preguntarme que qué hacía ahí, mientras revisaba su facebook, hubiese sido genial que por lo menos ponga "Entrevistando a la Frau Cevallos" en su estado, como para ponerle un toque de "me importa lo que me vas a decir". 

Luego pasamos a conversar del cargo, experiencia en ventas, alemán perfecto, etc. A lo que acoté que me parecía correcto su requerimiento, pero que pensé que habían leído mi curriculum (no lo había leído) y que a lo mejor había consciderado mi experiencia para algún otro requerimiento.  A lo que indicó, queriendo chequear qué decía mi curriculum (abrió el archivo y lo miró rápidamente desde su computadora, en un vista rápida con el scroll) que "para el puesto de ventas, necesitas saber 100% alemán hablado y escrito", es decir, como diríamos en mi ciudad "Retire sus multiproductos y vaya por la sombrita" (cortesía del programa de TV Haga Negocio Conmigo).

Terminamos la reunión en menos de 10 minutos, más invertí en el viaje y la espera que en la conversación como tal.

Nos dimos la mano y mientras salía de su oficina decidió encenderse un cigarrillo.

Lo interesante de esto, no es la falta de cómo jugó con el tiempo de los demás, el quemimportismo brindado a la entrevista, el desinterés por conocer o sacar provecho de cada candidato entrevistado (cosas que yo sí he realizado cuando me ha tocado reclutar personal) no, realmente nada de eso importa.  Lo más relevante de esta experiencia, es que en la página de internet de la compañía, encontré yo (la que no habla, ni escribe al 100% el alemán) 2 errores ortográficos.

Forma correcta: Produkte

Forma correcta: ist die

"No importa dónde te encuentres, es muy probable, que caigas, por más avanzado que sea el país, en empresas con poca seriedad y personas con una visión limitada."