viernes, 5 de abril de 2013

La gripe ha llegado


Enero del 2011, el virus ataca mi oficina, principalmente a mi jefe, quién sin intención alguna esparce sus bacterias en la oficina, reproducidas y multiplicadas por un ambiente sin ventanas, sin ventilación natural, sólo por un conducto central de aire acondicionado sin mantenimiento/limpieza desde por lo menos el 2009, tiempo que llevaba trabajando ahí y nunca entró nadie a limpiarlo, sabrá Dios cuánto tiempo más había transcurrido realmente, cuenta la leyenda que habían encontrado una rata muerta y en su momento había intoxicado a casi todo el departamento de cobranzas, bastante oportuna la ratita, seguramente fue colocada por algún cliente en mora, que sabía de esta debilidad y decidió introducir este animal para demorar su cobro por falta de personal que realice su trabajo.

Después de ese Enero, mis recuerdos frente a las enfermedades se habían desvanecido, mis anticuerpos latinos habían sobrevivido un cambio de país y continente, exponiéndome ahora en lugar de dos estaciones del año a cuatro, atravesando dos inviernos, dos otoños, una primavera y un verano, sin saber realmente lo que es algún malestar físico. 

Pero lo conté demasiado, así que ahora, Abril 2013, he perdido el invicto.

Todo empezó este viernes de Semana Santa, mi esposo llegó con una leve tos desde la oficina, producto de un clima un tanto irregular y acompañado de cierto malestar que se encontraba en su oficina por parte de sus compañeros.

Estuvimos reforzando nuestros sistema inmunológico tomando vitaminas y comida hecha en casa con los debidos excesos de limones, cebollas y zanahorias, que hasta la fecha nos habían servido bien, cuando sentíamos alguna amenaza, pero mientras mi esposo se recuperaba lentamente yo me descuidé con la vestimenta y me expuse al frío cerca de la ventana, bastó para caer derechito a la cama.

La tos que él tenía no fue nada con lo que me pasó, los ojos empezaron a llorarme con cada rayo de luz, el exceso de mucosidad que salía desde mi nariz, parecían estar conectadas a una máquina productora de mocos, no sé de dónde salían tantos, ese malestar del cuerpo un tanto indescriptible, que en mi país le dice lo llaman "cortado", supongo que es porque no lo sientes normal, una ligera fiebre acompañada por el característico malestar en los huesos, la falta de apetito por su puesto, acompañada por un sueño eterno, para después de descansar despertarse con la garganta seca en honor a dormir con la boca abierta para poder respirar ya que la nariz no cumplía con su objetivo principal, y todo este círculo repitiéndose una y otra vez.

El virus era tan fuerte, que cuando mi esposo se me acercaba le empezaban a llorar los ojos y a picarle la nariz, como si estuviese hecha de pimienta, la hemos bautizado como "la gripe chúcara", pero hoy el hambre ha regresado así que creo que sobreviviré lo que falta del invierno (porque de remate, aún no ha entrado la primavera), esperando que esto no regrese por lo menos en 2 años, porque qué mal me he sentido, pero bueno, al menos ha sido lo suficientemente interesante como para contarlo o tal vez es porque me ha cogido como nueva.

Pero en caso de estar en similares situaciones, anoten:
Tomar doble ración de vitamina C, el cuerpo expulsará lo que no necesite así que no teman al exceso. Limonadas calientes, casi todo el día con miel de abeja, té de manzanilla y coman un poco de lo que les den aunque no tengan hambre, cepíllense los dientes más de lo normal, y tomen un baño aunque no tengan fuerzas, cámbiense la pijama a diario y de ser posible las sabanas y la funda de la almohada, tomen agua al ambiente y duerman mucho, y con eso harán que el virus pase y no se sientan tan mal, sobre todo, porque pasarán dormidos, por su puesto a esto le deben/pueden sumar sus propios remedios que normalmente ingieren o cualquier secreto de la abuela que crean que funcione, a estas alturas, realmente todo sirve, todo a cambio de sentirnos mejor, pero lo cierto es que la gripe ha llegado y al igual que el invierno sólo queda reforzarnos hasta que pase, para sobrevivirla con gracia.

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