miércoles, 15 de mayo de 2013

Requisitos: De Ecuador a Alemania. Asesoría Gratis (II Parte)

Del 15 de agosto del 2011 al 15 de mayo del 2013, he ampliado mi conocimiento y controlado las vísceras.

Así que en vista de lo aprendido, creo que es mejor compartirlo, ya que no quisiera que les pase a ustedes.

¿Piensa salir del Ecuador y irse a ...? Pues necesita:
- Partida de nacimiento (por si a caso)
- Certificado de matrimonio (en caso de estar casado)
- Partida de nacimiento de sus hijos (en caso de tenerlos)
- Título original del colegio (Título Bachiller)
- Título original de la Universidad
- Certificado de notas universitarias, debe detallar, nombre de la materia, número de créditos, fecha en la que se la tomó, calificación de aprobación, calificación mínima y máxima para aprobar el curso.
- Certificados originales de asistencia a diversos seminarios (en caso de tenerlos).

Luego:
- Verifique que las firmas, de por lo menos el secretario general se encuentre en la parte posterior de sus títulos (Bachiller y Universitario).
- Llevar sus títulos y certificado de notas al SENESCYT, si su título fue sellado por el CONESUP u otra entidad PREVIA, su sello ya no es válido.
- Con el sello del SENESCYT, vaya al Ministerio de Relaciones Exteriores y apostille los títulos y certificado de notas.

Una vez con el sello y el apostillado:
- Traduzca sus documentos por un traductor reconocido por el consulado/embajada del país que va a emigrar.

Cuando ya tenga la traducción:
- Visite el consulado/embajada y lleve una copia de sus títulos y certificado de calificaciones así como la copia del traductor y solicite un sello que indique que el documento fotocopiado es "fiel copia del original", ya que de esta manera no entragará los originales donde sea que necesite realizar su trámite.

Si el país, donde vana emigrar es Alemania:
- Regístrese en el Rathaus (municipio) de la ciudad donde habitará.
- Con los documentos de Ecuador y el registro en el municipio solicite un cita en el Arbeitsamt (ministerio de trabajo).
- Ellos lo ayudarán con guía de formatos de cómo hacer su CV según normas alemanas y podrán solicitar información al asesor allá sobre a qué lugar pueden enviar sus títulos para que sea reconocido en Alemania (por supuesto que si la emigración incluye: estudios aquí, basta con los requisitos solicitados por la universidad y si en hora buena han venido para acá porque consiguieron un trabajo aquí, ellos se encargarán de asesorarlos; esta información es para gente que como yo, llegó sin plan y aunque estoy legal para trabajar o estudiar, te encuentras un poco perdida/o sobre a dónde ir para empezar algo).
- Si el lugar donde los envían en el Arbeistsamt, les responde "su título no existe en Alemania", no teman, hay un lugar que se llama ZAB, que es está especialmente dirigido para estos casos y es a ellos a quienes pueden enviarle sus documentos, que después de su respectiva revisión, emitirán un certificado que indicará que eres un profesional graduado en el extranjero y que tu título equivale a un profesional graduado en...
- En el enlace colocado en ZAB detalla (en alemán) lo que deben de enviar allá y cuando ya sea aprobado tu certificado recibirás una factura para cancelar el valor para ese certificado (100 euros).

OJO: Si cuentas con un pasaporte alemán o si estas casada/o con uno/a, y tienes permiso de trabajo, al momento de registrarte en el Arbeistamt puedes solicitar la devolución de este valor (más cualquier otro gasto en el que hayas incurrido como sellos en el Rathaus, o traducciones en caso de no tenerlas).

De más está indicarles que para cualquier país que visiten, que no sea de habla hispana, es EXTREMADAMENTE recomendable que vengan con el conocimiento del idioma de ese país, así que antes de emigrar, vengan con bases previas.

Espero que esta información les sea de utilidad y cualquier consulta al respecto, con gusto los ayudaré en la medida en que posea el conocimiento correcto.

¡Abrazos!
@IriCevallosO

miércoles, 8 de mayo de 2013

Luz para el mal tercio

Y después de escribir sobre el chisme y las amistades, o sobre cómo a veces nos complicamos por solucionar ciertos temas, resulta que gracias al tweet de una amiga me había olvidado del mal tercio.

El mal tercio, es aquella persona que se ha ganado tu confianza y que comentas con él/ella temas personales, acontecimientos de tu vida, mejor dicho, compartes tu día. Es el amigo disfrazado, el que tiene algo negativo que agregar constantemente, es el que siembra la discordia cuando tienes una nueva amistad, un nuevo trabajo, una nueva pareja, es el que destruye y calumnia la imagen del no presente, el que toma el rayo de luz ajeno para brillar, porque no ha descubierto su propia luz, es el que resalta o inventa defectos para levantar sus cualidades, que a veces no son ni tan suyas tampoco.

Creería que sufren de algún problema de aceptación, falta de amor propio, aunque griten a voz en pecho que son lo máximo, pero que responde de manera agresiva cuando se siente atacado, perjudicado o discriminado de alguna forma, por situaciones que mayormente son producto de su imaginación, no aprecian de corazón a nadie, mucho menos a sí mismos.

Hay ocasiones, en las que se encuentran en un grupo de personas y este ser falto de cariño hace comentarios tomándose el nombre de quien no está presente, para dejar un punto sobre la mesa, o crear un chisme de su peculio, porque sufre de roquera mental y en lugar de afrontar con la frente en alto de lo creado, mencionan con veracidad, que aquella mala acción o comentario negativo proviene del ausente, es decir, hace toda una telaraña involucrando al eslabón débil. 

Hay que aceptar algo, cuando una persona te calumnia y el resto lo cree, es muy probable que seas el eslabón débil y que tu personalidad no sea la más querida, ni aceptada en donde te encuentras, pero como muchas personas juegan en el círculo vicioso del post anterior, por supuesto, que no te dirán lo que piensan de ti, sino que se rumiarán tu presencia, para eventualmente despellejarte a la salida, y es ahí cuando el mal tercio detecta esta falla en la armonía universal y siembra la semilla de la discordia, "divide y vencerás, y aquí estoy yo, como el gran salvador, como la gran víctima, como el gran amigo", ... perdón, como el grandísimo manipulador, dirás.

En ocasiones, nos tomamos la molestia de aclarar los problemas, en mi caso, con esta amiga que mencioné al principio, conversamos, conversamos lindo y fui yo quién me disculpé, porque fui yo la equivocada, yo me dejé envolver en una mentira o calumnia creada en su contra, y en este caso ella era un target fácil de "tumbar", porque era una persona nueva en mi vida, que aunque nos habíamos llevado estupendo desde principio, no tenía la veracidad, ni se había ganado mi confianza como aquel mal tercio tuvo en su momento, así que cuando fue el momento apropiado, la verdad salió a la luz y no marcó el final de una linda amistad que había nacido, sino que hasta el momento, e incluso a la distancia ha seguido creciendo.

Ahora, ¿por qué les llamo mal tercio, cuando evidentemente la persona está dentro de un círculo de "confianza"? Simple, porque tratan en lo posible de no involucrarse de manera personal, es el que escucha y destruye, pero no el que comparte, teme a ser rechazado por su pasado o sus opiniones y aunque muchos pensarán que hay que alejarse y neutralizar a esas personas de su vida, y personalmente estoy de acuerdo, también les envío luz, para que algún día se descubran, para que aprendan a cosechar mejores pensamientos, aprecien las buenas acciones, aprendan a hablar, a reconocerse por ser quienes son, a amarse con sus defectos y sus historias, así sean cuentos de terror,  o en el peor de los casos, tomen el consejo de la mamá de Facundo Cabral quien decía: “Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio”.

 "¡Salud! por aquellos errores que hoy nos han convertido en mejores seres humanos, ya sea por convicción o conveniencia". -@IriCevallosO-

martes, 7 de mayo de 2013

Amistad sin chismes... es más sencillo

Sin importar edad o nacionalidad me encuentro con el mismo ejemplo, la misma lección y diferentes soluciones.

Amistades que se quieren y respetan, que sonríen y te invitan a sus hogares a que compartas no sólo con ellos sino con sus familias, y sin embargo algo pasa en el camino, cuando juntas más de dos personas en un grupo, suceden conversaciones a las espaldas de quien no está presente.

Las conversaciones no necesariamente destructivas, ojo, a veces maquilladas en
preocupaciones, en donde quien no se encuentra o siente tan cerca de quien pregunta acude por información de quien sí lo está, a cambio de qué, ¿saber más?  Claro esto es en el mejor de los casos, pero qué pasa con los que sí hacen comentarios destructivos, con los que hablan de las cosas que les molesta de ti al resto del grupo, y nadie, por irónico que suene, hace nada por parar el tema, o por lo menos indicar que el tema en mención debería ser conversado cuando el protagonista esté presente.

Con lamento tengo que aceptar que en muchas ocasiones he sido parte del mismo error, de la misma hipocresía; aunque con el tiempo, aprendí a detener comentarios de quienes comentaban de personas a las que aprecio, esto conlleva a dos posibles situaciones sobre quien hablaba o quien escuchaba, gustarles o no gustarles mi postura. Si había disgusto la siguiente actividad a realizar, era marcharme.

Pero esta actitud de ponerle un pare al no hablar del no presente es algo que hay que recordarlo segundo a segundo, porque puedes encontrarte con alguien, que con audacia introduzca el tema y sin darte cuenta ya te encuentras comentándolo.

He aprendido a tratar a las personas como individuos y a ubicar su cariño hacia mí de manera independiente, bastante difícil debo aceptar, porque por alguna extraña razón siempre me ha gustado ser "grupera", si alguien le hacía daño a alguien a quien yo quería, era eliminado de mi periferia automáticamente sin dudar o cuestionar su dolor, pero como era de esperarse, no todos pensamos igual y que alguien no actué de la misma forma, generaba resentimiento en mí. Pero un día me pregunté ¿vale esto la pena?, y la respuesta evidente, fue no; es ahí cuando decides trabajar en un cambio. 

Justo ayer conversaba con una señora; quién me fue presentada por otra amiga, quien nos presentó se encuentra modificando muchas cosas en su vida y con nuevos comienzos, vienen nuevos aprendizajes y con ellos evidentemente preocupaciones, retos, cambios de humor, no sabría decirles qué ha pasado entre ellas, porque no he estado presente con ambas hace ya mucho tiempo, pero las dos hablan de la otra en su respectiva ausencia.  Sin embargo, aunque mi dosis de paciencia ha crecido durante mi estadía aquí, las cosas bien aprendidas y entendidas son fáciles de sacarlas a relucir, a ambas del dí el mismo consejo "no tomes las cosas tan personales, tal vez entre tus preocupaciones y días complicados estas sensible y aquello que percibiste de manera negativa no necesariamente quiere decir que sea manifestado de esa forma, conversen, de preferencia, en un lugar neutral para que ninguna de las dos sienta alguna desventaja territorial".

Una me dijo tienes razón, gracias por escucharme y tranquilizarme y la otra cambio el tema y dijo que por ahora no tenía tiempo para pensar en cafés y conversaciones, cada una con una reacción diferente, con una mentalidad diferente, con un interés diferente, y yo ahí en la mitad, situación para incómoda y cansona, pero que puse un freno, es que para mí es sencillo y es como se lo comenté a una amiga una vez, yo quiero saber de mis amigos, lo que ellos me quieran contar y quiero que mis amigos sepan lo que yo les quiera decir, la vida realmente es más sencilla si sólo se reciben las cosas así, como son, sin agregarle voces o percepciones extras, sin ponerle un toque adicional, que por alguna extraña razón no brinda un extra positivo al tema, sino que agria la saliva, o como diría una amiga "no suma".

Si tienes un amigo quien te ha lastimado o se ha apartado de ti y tienes tantas dudas de saber qué pasó, pregúntaselo, si no quiere responder, respeta su silencio, dale su espacio y que el tiempo se encargue. Si responde, sanen la situación y sigan adelante, si no les da la gana de sanarla, tomen lo bueno de lo que fue, y sigan adelante, y si no es la primera vez que sientes este malestar y te sientes cansado de tomar la iniciativa para sanar la situación, pues toma los buenos recuerdos y sigue tu camino sin su compañía hasta que el destino cambie el rumbo nuevamente.  Sé cordial, educado, siembra paz en tu ser, en tu corazón, porque de esa semilla de paz el único fruto que saldrá es el amor, hacia ti y hacia tu prójimo.

Encuentra las astillas que hincan tu corazón y que solas no las has podido sanar, cúralas en conjunto con quien las haya provocado, a lo mejor escuchando su versión encontrarás un punto medio en donde ambas personas puedan convivir sin tensiones, desagrados o asperezas (pasadas, presentes o futuras).

"La conversación honesta abre nuestros corazones al entendimiento, un corazón abierto es empático con los sentimientos de su entorno; y la mente nos ayudará a tomar la mejor solución que, para ese momento, consideramos la adecuada para hallar nuestra tranquilidad y felicidad." - @IriCevallosO -