martes, 7 de agosto de 2012

Un poco enlodado

En la entrada de ayer, recordé algo que debe ser contado.

Nos encontrábamos en una excursión de curso a una pasteurizadora, estábamos todos muy emocionados por faltar clases... perdón, por aprender el proceso de cómo sale la leche de las vaquitas y se convierte en la leche, queso, yogurt que diariamente consumimos.

Había llovido toda la noche, recordemos que vengo de Guayaquil - Ecuador y cuando menciono que ha llovido toda la noche, es porque de seguro nunca paró.

Así al llegar al establo el administrador del lugar nos había indicado tener cuidado al caminar, porque todo se encontraba ligeramente enlodado.

Ligeramente.

Lo peor es que le creímos, estudiábamos en colegio que tenía muchas áreas verdes y después de una noche de lluvia, esas áreas estaban ligeramente enlodadas, así que podíamos manejar la situación sin problema.

Sorpresa la nuestra que al ingresar, el lodo llegaba a casi 20 cm de espesor en las partes "bajas", todo estaba mezclado con las eses de las vaquitas y había una mezcla de olores bastante... divertida.

Tuve que superar 5 minutos de arcadas, bajadas de presión, risas maquiavélicas de aquellos que deseaban empujarnos, un par de graciosos que habían decidido hacer el intento de salpicarse el lodo entre ellos, atravesar por lugares donde se encontraban las vacas y bueno aquí entre nos, no sé por qué pero a mí me dan miedo, no estoy familiarizada con su pensamiento, costumbres, gustos, por ende les temo y claro tenemos en nuestra cabeza el chip de "los animales huelen el miedo" y la visita se convierte en una película de terror en donde probablemente la vaca abusa de su superioridad y decide golpearme.

Mientras caminaba o mejor dicho me deslizaba por los caminos que el guía nos llevaba, suena de repente un "puak"... ¿Qué fue ese sonido? ¿De dónde provenía? Pero como no obtuve respuesta, proseguí a dar el paso correspondiente para avanzar, pero en eso el terror en persona se apoderó de mí.

Mi pie se encontraba descalzo, sólo veía mi limpia media blanca, dirigiéndose al lodo completamente desprotegida, sin mayor posibilidad de poder saltarle a alguien al cuello para que me cargue, empecé a guardar el equilibrio en un sólo pie, sobre esta capa infinita de lodo en la que me encontraba, mientras trataba de ver dónde se me había quedado el zapato en el recorrido y súmale a eso, tener cuidado de no caer.

Para variar mi eficiente rabito del ojo, tuvo una mejor visión de la situación y recorrió con agilidad las huellas que había dejado, así que concentranda para poner el peso del cuerpo sobre el pie que tenía el zapato, estiraba mi otra pierna para alcanzar el "hueco" que veía, mientras rezaba para que dentro de ese hueco se encuentre mi zapato. 

"El aterrizaje ha sido efectivo y sin novedad", reportó mi pie derecho a mi cerebro.

Llegué a tiempo, el lodo no había ingresado al zapato, pero toda la punta, suela, contorno habían sido ya, tomados prisioneros.

Como no había rastros dentro del zapato, la integridad de mis deditos se mantuvo intacta.

Sobreviví exitosamente a este ataque de la naturaleza, excepto que el chofer del bus hizo que todos subamos sin zapatos y abramos las ventanas para evitar estragos vomitivos de olores atrapados en el interior del bus.

lunes, 6 de agosto de 2012

Sentidos: Lo olí tanto que lo saborié

Hace ya algún tiempo, nos fuimos con mis compañeros del colegio de excursión a una pasteurizadora. Había llovido de manera interminable el día anterior y cuando llegamos al lugar, el sector del establo, estaba completamente enlodado, no se podía distinguir sobre qué era lodo y qué eran las eses de las vacas. El olor del lugar era terrible y nauseabundo, tuve que superar un gran tiempo de arcanas antes de seguir al guía, que nos llevó por todos los lados en donde se procesaba la leche.

Años más tardes, mi papá compró un queso maduro en algún lugar del país y lo trajo a la casa, entusiasmado porque compartíamos el mismo gusto por ciertos quesos, pensó que tendría alguien con quién degustarlo, sin embargo se llevó la terrible sorpresa, de que casi vomito al probarlo.

Resulta que el sabor de ese queso me recordaba al olor del establo. ¡Sí! Lo escribí bien, me supo a lo que olía el establo, despreocúpense cuando le dije a mi papi la frase, casi se cae para atrás, porque no comprendió en el momento lo que realmente le dije, para él, son dos cosas diferentes lo que hueles a los que saboreas, y está en lo correcto. Nuestro cerebro está dividido por varias zonas y cada una de ella se activa con la reacción de nuestros sentidos.

Pero si todo nuestro cuerpo está conectado entre sí porque somos una gran masa de nervios, fibras, ... células interrelacionadas unas con otras, conectadas por transmisiones energéticas, quién me dice a mí que algo que olí, no sólo activó la parte del olfato de mi cerebro, sino que luego se almacenó en el cajón de los recuerdos, y sucedió lo mismo sucede cuando comí ahora el queso, de manera que al probarlo, esto me hizo recordar algo, que ya había olido.

Pues tiene sentido, por lo menos para tí.

Cuando cocino, no lo hago con recetas, para mí es suficiente oler los ingredientes "mezclarlos en mi mente" y sé si la mezcla será o no buena.  Claro, no soy chef, por ende a veces la consistencia no siempre es la correcta, por ende creo necesario leer más sobre las técnicas, porque definitivamente con la mezcla de sabores no tengo problema.

También me ha pasado cuando voy a un lugar que cuenta con olores tan fuertes que se pueden saborear. Pero según yo, tiene su lógica, el olor es un gas. Está en el ambiente, en el aire, ahí, como un gas, un vapor (si viene de una olla que se cocinaba con algo) y la nariz y la garganta están conectadas por mismos conductos (ya que por ejemplo uno puede respirar por la boca), ¿por qué no se puede dar el caso, de que algo que se huele, se mezcla con los líquidos de nuestra boca y tarán, convertirse en sabor? Entonces, la afirmación de lo olí tanto que lo saborié, es cierta.

Breve cuento
Paseando por la feria del pueblo, de esas que nos visitan cada año, caminaba entre una multitud de gigantes, observando todo a mi alrededor, para evitar desaparecer entre las pisadas.  de pronto en medio de tanta gente, un olor a caramelo caliente, derretido, casi tostado con una ligera pizca de canela invadió mi nariz y haciendo contacto con recuerdos, sonrisas, sueños y anhelos, como un viaje al pasado para proyectarse en el futuro, para sin darme cuenta aterrizar al pie del quiosco que emanaba ese olor, debía de comprarlas, sabía que con ellas viajaría por esos sueños que dan gusto de tener estando despierta.

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viernes, 3 de agosto de 2012

Tips para coordinar tu evento (II)

Para coordinar más eficientemente nuestros eventos, detallo en esta presentación opciones de matrices, que sugiere, definir prioridades en el evento, matriz de proveedores y cotizaciones y matriz de control una vez definidos los proveedores y actividades a realizar.



Tips para Coordinar un Evento (II Parte) from Irina Caminosclaros

Para los que no han leído la primera parte por favor visitar este enlace: Tips para coordinar tu evento.


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